La Quina
Perú / Ecuador, 2021.
Con Leyda Rimarachín, Marisabel Villagómez, Claudia Coca y Maxim Holland.
Diario de investigación. Rastreo del árbol de la quina (Cinchona spp.) desde Leymebamba hasta Loja. Pandemia.
Objetivo
Seguir el rango de distribución histórico del árbol de la quina — la corteza que curó la malaria y fue extraída de los Andes durante tres siglos sin dejar reciprocidad — y documentar el estado actual de los bosques que lo albergan. Esta expedición fue el origen de Geografía de los Saberes.
Bosque Berlín — Cajamarca, 2800 m
Llegamos caminando por el barro en una noche de lluvia torrencial. El señor Rimarachín nos esperaba afuera con una chaqueta de cintas iridiscentes. Antes de mostrarnos el bosque, contó su historia: ataques, invasores, balas, una defensa del bosque nuboso con presencia física, con el cuerpo entre los árboles y los que querían abrirlos. Había ido a prisión por eso. Lo que escuchábamos no era folclore sino jurisprudencia — su propio sistema legal, construido en décadas de resistencia sin que nadie se lo reconociera.
Observación de campo: los derrumbes
En la carretera hacia la frontera con Ecuador, los derrumbes no habían sido limpiados en meses o años. Lo que la ingeniería civil llamaría negligencia, la botánica llama reconquista. Los montículos de escombros se habían convertido en jardines espontáneos de helechos y begonias silvestres que cicatrizaban el asfalto. En la ausencia del Estado, la selva había reclamado su derecho de paso.
Hallazgo clave: los parches
Bosque Berlín era un punto en el mapa. Tabaconas Namballe era otro. Islas. Parches de biodiversidad rodeados de zonas de extracción, separados por exactamente el tipo de carretera que acababa de ver cubierta de helechos. Esta observación — la discontinuidad del bosque como fragmentos aislados — alimenta directamente la tesis de la Ontología de la Fractura en el manuscrito Bioma Latente.
Tabaconas Namballe — San Ignacio, Cajamarca
Recorrimos la reserva de Tabaconas Namballe, San Pablo y las pinturas rupestres de Faical. La quina sobrevive en fragmentos donde alguien — una familia, un guardián — decidió que valía la pena defender un retazo de bosque.
Frontera — La Balsa
El puente se llama así porque antes no había puente. El guardia fronterizo ecuatoriano no volvió de su almuerzo. Esperamos un día entero. Una señora inglesa de ochenta años que llevaba treinta viviendo ahí nos dio camas y nos advirtió que no valía la pena quedarse, que no había nada que hacer. Una señora inglesa que llevaba treinta años en ese lugar nos advertía que no había nada que hacer en ese lugar.
Ecuador — Loja
Del lado ecuatoriano, el territorio seguía igual. El bosque no sabía que había una línea. Los derrumbes floridos tampoco. Solo los humanos habíamos decidido que ahí terminaba algo y empezaba otra cosa, y ni siquiera eso lo estábamos administrando bien.
Implicaciones para Bioma Latente
La expedición confirmó que la quina funciona como trazador de la fractura territorial: su distribución actual es un mapa exacto de lo que queda cuando tres siglos de extracción se van sin dejar nada. Los parches de bosque que la albergan son islas de resistencia mantenidas por personas — no por instituciones — que decidieron poner el cuerpo. Esta red de custodios invisibles es el primer registro de lo que después se formalizaría como Ars Communis en el manuscrito.
Expedición La Quina. Rastreo del árbol de la quina (Cinchona spp.) en bosque nublado del norte de Perú. Santiago Roose, Leyda Rimarachín, Marisabel Villagómez, Claudia Coca y Maxim Holland, 2021
Corteza de Quina. Bosque Berlin
Medicina para el COVID hecha a base de quina, aguardiente, escorpiones, cangrejos, hormigas y otras plantas
Medicina para el COVID hecha a base de quina, aguardiente, escorpiones, cangrejos, hormigas y o otras plantas